miércoles, 2 de febrero de 2011

Reflexiones

Y cuando por fin cierre los ojos, el infierno que será su destino le parecerá el cielo en comparación a lo que le habré hecho.






Un café encima de la mesa, ni frío ni caliente pero muy cargado, la mirada perdida, estaba a punto de suceder algo, algo a lo que no estaba preparado todavía para afrontar...el móvil sonando de fondo y un montón de preocupaciones en su cabeza, hoy era el día, se iba a convertir en un auténtico asesino.

Se levanta, parece ser que sín rumbo hasta que se detiene enfrente de un espejo para analizarse...al poco tiempo decide retomar su camino, coge su chaqueta y sale a la calle.

Mira el cielo, nublado, amenaza con haber tormenta, incluso el tiempo es consciente de lo que ocurrirá, sin embargo el no tiene ninguna culpa...pero, una deuda es una deuda.

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